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Campaña visibilizará vulneraciones a los derechos humanos en el corredor minero del sur andino

El Perú lleva un proceso de veinticinco años de expansión minera y se ha consolidado a nivel internacional como una potencia mundial en producción y exportación de minerales. Pese a este crecimiento, las regiones del país no han tenido un impacto significativo en su desarrollo. Este es el caso de la región de Cusco cuyo nivel de pobreza monetaria se registra en un 25.2% de su población y de Apurímac cuya incidencia de pobreza monetaria llega a 35.9%.

La actividad minera no solo no ha resuelto la pobreza económica presente en las regiones donde opera, sino que ha traído consigo serias afectaciones a los derechos humanos. En Espinar, Cusco las poblaciones aledañas al proyecto minero Antapaccay de la empresa Glencore reclaman su derecho al agua ya que las fuentes de este recurso se vienen reduciendo luego de 30 años de actividad minera en la provincia, y que además presenta una seria contaminación  que viene afectando la salud de las personas y de sus ganados. La afectación al derecho a la salud se evidencia con más de 700 personas de la provincia cusqueña que reportan niveles elevados de metales pesados en sus cuerpos. En Cotabambas, Apurímac los comuneros que  viven cerca al corredor minero con el que se trasladan los minerales del proyecto Las Bambas de la empresa MMG reportan que el paso de los camiones de la empresa ocasionan rajaduras en sus viviendas, ruido insoportable y una polvareda que afecta a sus cultivos y animales, con lo que se afectaría el derecho  a un ambiente sano y adecuado. Así mismo, las constantes declaratorias de estado de emergencia y la criminalización de sus protestas generan miedo y angustia en ellos y ellas.

Camión de la empresa MMG Las Bambas durante su trayecto en el corredor minero


Desde CooperAcción consideramos que es necesario visibilizar las afectaciones que vienen ocurriendo en el corredor minero del sur andino para llamar la atención sobre este grave problema que no ha sido resuelto por parte del Estado, quien debiera exigir a las empresas mineras el respeto de los derechos humanos. Por ello es que lanzaremos una campaña de visibilización que lleva por nombre #NuestrosDerechosPrimero. A través de esta iniciativa buscamos que la ciudadanía ponga atención en los derechos humanos que se vienen vulnerando a costa de una visión de desarrollo basada en un modelo extractivista que daña nuestra tierra, nuestra agua y nuestra salud.

A nivel nacional, la campaña desplegará acciones en medios y espacios públicos de las provincias de Espinar (Cusco) y Cotabambas (Apurímac). Así mismo, en las redes sociales de CooperAcción se colocarán mensajes en fechas emblemáticas que discutirán sobre los derechos humanos que se vienen afectando en el corredor minero. Finalmente, los eventos públicos ayudarán a propiciar espacios de encuentro con la ciudadanía, representantes de la academia y sociedad civil para la discusión de esta situación y las alternativas de incidencia para revertirla.

Comuneras de la comunidad campesina de Asacasi, provincia de Cotabambas, región Apurímac.

A nivel internacional, la campaña #NuestrosDerechosPrimero se inscribe en la campaña regional “Agua para los pueblos. Trasnacionales: respeten nuestros derechos” que busca visibilizar las afectaciones a los derechos humanos, con especial énfasis  en el derecho al agua, que vienen ocurriendo en países como Colombia, Brasil, Argentina y Perú. Con este esfuerzo latinoamericano esperamos dejar un mensaje potente que invoque a autoridades y a la ciudadanía a frenar los abusos de las empresas mineras trasnacionales que afectan los territorios y que vulneran un bien primordial para todos: nuestros derechos humanos.

Sigue la campaña desde la página de CooperAcción y desde la sección “Perú” de la página web de la campaña “Agua para los pueblos”.