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La minería de litio vulnera el derecho al agua

Se estima que para extraer una tonelada de litio se evaporan alrededor de 2 millones de litros de agua. El litio se encuentra en zonas áridas con déficit hídrico acentuado. Los volúmenes necesarios para la extracción del metal ponen en riesgo la existencia de los salares y lagunas de la cordillera y de la puna.

Las afirmaciones surgen de los avances de un informe en desarrollo de la Organización Bienaventurados Los Pobres (BePe). Con una trayectoria de varios años de investigación y visibilización de los impactos de los megaproyectos mineros sobre el ambiente, la salud de las personas, los modos de vida y sustento de los pueblos de las provincias de Catamarca y Santiago del Estero (Noroeste Argentino), hoy BePe identifica una nueva amenaza minera “bajo el mismo patrón de comportamiento corporativo de la razón imperial: el boom del litio”, advierte el informe.

Toma de agua (foto de Liex)

 BePe señala el riesgo que implica la extracción de este metal para los suelos y el agua que brota en los salares y salinas de las zonas cordillerana y puneña, nos llama a preguntarnos  “¿cuáles son los costes ambientales y humanos de las nuevas tecnologías y energías ‘verdes’ y quiénes van a pagarlos?”.

 Los proyectos de exploración de litio identificados en la provincia, tanto en salmueras como en pegmatitas, están asociados en todos los casos con fuentes y depósitos de agua. “El riesgo que presentan estos emprendimientos para los derechos de accesibilidad, disponibilidad y calidad de agua por parte de las comunidades locales está aún en evaluación, aunque ya pueden preverse impactos de magnitud sobre estos acuíferos que, en su mayor parte, están comprendidos dentro de sitios RAMSAR, es decir, de humedales protegidos por su importancia internacional”, explica BePe en los avances de su informe.

Laguna diamante parte de Ramsar

La investigación se desarrolla en el marco del proyecto “Empresas Transnacionales y Principios Rectores: Hacia mecanismos efectivos para la protección de Derechos Humanos en América Latina”, financiado por la Unión Europea y desarrollado junto con organizaciones de Brasil, Colombia y Perú. De la investigación surge un dato contundente. Se estima que para extraer una tonelada de litio se evaporan alrededor de 2 millones de litros de agua. ¿Qué significa esto? que en  una zona de aridez extrema, con déficit hídrico acentuado, los depósitos de agua subterráneos que posiblemente han llevado millones de años en formarse son sacrificados y puestos al servicio de los intereses corporativos por encima del cuidado de la vida. Las salinas son sistemas de funcionamiento complejo pero equilibrado, compuestos por sectores superficiales y subterráneos: lagunas, salinas, depósitos subterráneos, vegas. Cada uno de estos componentes son indispensables para el mantenimiento total del sistema.  La biodiversidad protegida por el Convenio Internacional Ramsar se concentra en afluentes y sectores con agua dulce, presentes en la mayoría de estas lagunas. 

Vicuña Andina

El informe anticipa que la extracción de volúmenes de agua subterráneos puede producir la disminución del nivel de base del sistema y la modificación irrecuperable de los recursos hídricos. En consecuencia, “la desaparición de las vegas y lagunas asociadas”. Así, “los derechos de disponibilidad, accesibilidad, calidad y seguridad del agua se encuentran gravemente amenazados y afectados, no sólo al corto plazo, sino a perpetuidad”, concluye el equipo de investigación.

 Fuentes:Gallardo, Susana (2011) La fiebre comienza. Revista Exactamente Nº 48, pp. 26-29. Disponible on-line: http://www.fcen.uba.ar/fotovideo/EXm/NotasEXm48/exm48litio.pdf